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Madrid

Restaurantes en museos de Madrid: arte y gastronomía se dan la mano en la capital

Madrid vive esta semana la fiesta internacional de los museos. Templos del arte y el coleccionismo que reivindican la cultura como una forma de ocio y que, más allá del turista, seducen a los madrileños con una oferta que supera lo meramente museístico.

viernes, 19 de mayo de 2017 

Espacios que se han convertido en una opción más para desconectar del ritmo frenético del día a día, con propuestas culinarias –algunas de ellas propias de la alta gastronomía–, desayunos que son verdaderos homenajes y «lounges» para disfrutar de un cóctel con música en directo.

El Museo Reina Sofía aúna todos estos conceptos en dos espacios que se han convertido, en muy poco tiempo, en referentes del ocio madrileño. NuBel, inaugurado el pasado mes de septiembre, tiene una oferta total que abarca desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la madrugada. Bajo la emblemática cúpula roja, su sala principal tiene capacidad para 120 comensales y al espacio de restauración se suman una zona «lounge» y una terraza en el patio Nouvel. Desayunos internacionales, cuatro tipos diferentes de brunch –a diario–, vermú, aperitivos, una carta bistró a mediodía o tartas para merendar en un proyecto que dirige el chef Javier Muñoz-Calero y el barman Joel Jamal. Todas las noches hay Dj’s y música.

El Reina Sofía también alberga Arzábal. Un rincón, con terraza exterior, que apuesta por una cocina de mercado renovada en la que no faltan guiños a los artistas y obras del museo. El proyecto corre a cargo de Álvaro Castellanos e Iván Morales.

En el eje del arte que compone junto al Prado y el Thyssen está también la oferta de Vilaplana en el CaixaForum. En la sala expositiva y centro cultural se puede comer todos los días de menú o carta. Además ofrece una opción «wellness», una propuesta infantil y menús temáticos asociados a las diversas exposiciones que acoge. Por las tardes, se puede disfrutar del «afternoon tea» con cafés, tés y diferentes variedades de tartas.

El Thyssen-Bornemisza dispone, en la planta baja, de una cafetería en la que hacer una pausa durante la visita con bebidas, sándwiches, bollería o platos combinados. También se puede comer, a mediodía, con una cuidada carta de restaurante. El próximo mes de julio abrirá El Mirador, en la azotea. Una terraza con vistas al Paseo del Prado en la que disfrutar de una cocina mediterránea clásica.

Café Prado, en el Museo del Prado, opta por el formato de autoservicio de cafetería y restaurante. El Museo Arqueológico Nacional también cuenta con un servicio similar, que se puede disfrutar al aire libre, en los jardines que dan a la calle Serrano.

Comer en un vagón de lujo de los años 20

Hay museos en los que la experiencia gastronómica se convierte en un viaje. Por ejemplo, en el Museo del Ferrocarril, Gastrorail permite comer a bordo de un vagón restaurante de los años 20, fabricado por la misma compañía que creó el Orient Express.

El Café del Jardín del Museo del Romanticismo destaca por su cuidada decoración y por ofrecer uno de los desayunos más completos de la capital. Su jardín, permanece cerrado por obras por un tiempo indefinido. El Museo del Traje, cuyo café-bistró gestiona el Café de Oriente, si que dispone de una espectacular terraza. Además ofrece, durante los días de apertura del museo, desayunos especiales, ensaladas y sándwiches y un menú ejecutivo y otro Express en el marco incomparable de este espacio expositivo.

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1 comentario

#1 Cocina

Una iniciativa de lujo y con éxito garantizado. Enhorabuena!!!

 

 
 

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