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Galicia

La gastronomía copa el creciente gasto de los turistas que llegan a Galicia

Un total de 9.432 millones de euros. Eso es lo que gastaron los turistas extranjeros que pasaron por España el pasado mes de septiembre. El dato, publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), supone un incremento de un 12,3 % con respecto al mismo período del año anterior. Además de que la tendencia muestra que los turistas vuelven a rascarse el bolsillo al alcanzar un gasto medio de 144 euros por jornada, la pregunta es a qué destinan más fondos.

lunes, 06 de noviembre de 2017 

En Galicia parece claro en qué han invertido buena parte de los 1.041 euros que dejó de media cada extranjero que pasó por la comunidad durante los primeros seis meses del año. El responsable del Clúster de Turismo de Galicia, Francisco González, no lo duda: «Galicia es famosa por su buen comer y beber. Los turistas gastan en todo lo relacionado con la gastronomía. No solo los extranjeros, también los que se desplazan un día de A Coruña a Santiago. De hecho, no solo lo hacen al ir a comer a un restaurante, también en realizar una ruta del vino o en llevarse a casa unas conservas gourmet».

No cabe duda de que muchos productos autóctonos han empezado a reinventarse para seducir a todos esos potenciales clientes. Gracias a la especialización alcanzada han logrado convertirse en alimentos cada vez más cotizados. Los grelos del caldo, los licores o las castañas son ahora un producto cool. «Es la línea que hay que usar: la especialización y la diferenciación», apunta González, que pone como ejemplo las conservas de esa verdura, «que nada envidian a las que se compran en el mercado», los embutidos o las latas de pescado.

Envoltorios más atractivos

Apoyados en sofisticadas campañas de márketing, además de echar mano del diseño para seducir a sus potenciales clientes han alcanzado una popularidad de la que hay muchas pruebas.

Hay una carnicería en Palas de Rei, por ejemplo, que no deja de despachar cocido de Lalín. Clientes extranjeros llegaron a ella al recorrer el Camino de Santiago, descubriendo las bondades de ese plato. ¿Cómo llevan el lacón con sus garbanzos o sus grelos a Alemania?. En lata. Y como ocurre con ese plato, pasa con otros productos, como la tarta de Santiago o las cocochas con zumo de limón. Parte de los turistas que compran quieren repetir. Esa demanda ha favorecido la aparición de varias webs que surten de esos alimentos a mercados de otras comunidades. Basta un encargo por Internet para que en unos días puedan degustar unos chorizos ahumados en leña de roble en Madrid o Teruel.

Las conservas, sobre todo las de sardinas o atún, han logrado cruzar el charco entrando en complicados mercados como el de Estados Unidos por la puerta grande. Como otro ejemplo, el mes pasado triunfaban en las estanterías de productos del mes de un famoso supermercado de Portland (Oregón) conservas de sardinas gallegas.

¿Qué más atractivos han ayudado a mover el gasto turístico? González da más claves: «No cabe duda de que el turismo rural y todas las actividades que lo rodean también dejan dinero. Estimular actividades al aire libre resulta muy importante, junto con las compras o con promover todo evento cultural». Cada vez son más las empresas dedicadas a promover actividades como rutas por la naturaleza o batallas de paint-ball. Por no hablar de las escuelas de surf.

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